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Minibólidos Eléctricos, por Ignacio

En los tiempos de la virtualidad, un juguete de vuestros padres sobrevive con el mismo planteamiento que originó su invención hace 50 años: cochecitos a escala lanzados eléctricamente por la pista del salón de casa. Ignacio es un fan de los juguetes con ruedas, y os invita a conocer su club.

Once

Ignacio | 16 julio 2011

La semana pasada vimos como el Brussels Scalex Club organiza en Bélgica las 24 Horas de Resistencia de Slot desde 1990. Los Clubs de Slot y en sus inicios los Clubs de Modelismo han sido los grandes protagonistas de esta afición. El verdadero comienzo de las carreras de minibólidos arranca en 1956, cuando dos clubs: la Southport Model Engineering Society del Reino Unido (UK) y el Kalamazoo Valley Miniature Auto Club de Estados Unidos construyen, casi al mismo tiempo las dos primeras grandes pistas de Rail Racing, el precursor del Slot. Pero ésta es una historia que requiere una entrada dedicada a ella.

Enseguida llegaron los primeros sets comerciales de slot. Scalextric en 1957 empezó a vender las primeras cajas con circuitos completos en el Reino Unido y fueron importados por Polk’s en los Estados Unidos. Estos circuitos estaban destinados a ser montados y disfrutados en casa y adoptaron el slot frente al raíl, mientras que en los clubs de minibólidos se seguía corriendo, cada vez con más éxito y popularidad, al Rail Racing. 1960 fue el año de mayor número de clubs de Rail Racing en todo el mundo, especialmente en Reino Unido, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. Y fue el año de su declive. En 1961, los clubs fueron transformando sus instalaciones al slot como los conocemos actualmente ya que las empresas cada vez comercializaban más y más productos de slot aptos para montar grandes pistas.

Para que os hagáis una idea, a principios de los 60 había ya una Asociación Nacional en Inglaterra, ECRA (Electric Car Racing Association) y tres en los Estados Unidos, MARCA, MINRA y NASRRA, ¡tres ni más ni menos!

Los clubs de slot proliferaban por todo el mundo así como las Asociaciones que agrupaban a los mismos. Mientras que el “scalextric” era el juguete preferido de los niños y el objeto más solicitado a los Reyes Magos y Papá Noel, los aficionados que querían ir un poco más lejos se organizaban en clubs de slot donde compartir este hobby con sus amigos.

En los comienzos, como hemos visto, los clubs fabricaban manualmente sus pistas, como la histórica del Club MESAC de California de la foto, al que dedicaremos otra entrada, pero poco a poco fueron montando las pistas con componentes comerciales. En Estados Unidos mayoritariamente de madera y en Europa de plástico de las marcas Scalextric y Carrera alemana.

Los clubs podían y pueden ser de muchas formas. Los más numerosos eran los establecimientos comerciales dedicados al slot y al modelismo que ofrecían una pista de grandes dimensiones para los socios que se adhirieran al club. Por ejemplo, el Club Alcántara de Madrid, tal y como se anuncia en una revista autopista de 1967.

También podían y pueden ser clubs de aficionados que se reúnen en un local privado en el que han montado las pistas necesarias para las competiciones que quieren organizar. No sé cual será el club más antiguo de España pero especialmente Cataluña y puntualmente Alcoy o Madrid, son los lugares de más tradición de clubs de slot.

También hay clubs virtuales, sin sede física ni pista para las competiciones pero que agrupan a una serie de aficionados unidos por un interés común. Quizás el más grande y tradicional es el National Scalextric Collectors Club (NSSC) con sede en Inglaterra pero con socios por todo el mundo dedicados al coleccionismo del slot. Estos clubs suelen editar una revista, mensual o bimensual, para sus socios y llegan a acuerdos con las empresas de slot para sacar ediciones, limitadas y dirigidas a sus socios, de coches especiales que no se encuentran en el mercado.

También los fabricantes de slot suelen tener su propio club, como Scalextric en el Reino Unido (en España su club se llama Superclub Superslot), Carrera en Alemania o el Scalextric español que durante muchos años se llamó Club Chicane. Suelen editar un boletín o revista cada tres o cuatro meses, un coche especial al año y hacen ofertas dirigidas a sus socios por una cuota que ronda entre los 30 y los 40 euros al año.

Si os interesa participar en este mundo tan apasionante de la velocidad en miniatura, lo mejor que podéis hacer es acercaros al Club más cercano a vuestra casa, ¡seguro que hay uno!


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