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Pequeño Editorial, por La redacción

Joyas literarias juveniles

La redacción | 30 abril 2011



Bueno bueno bueno…

Buenos días. Antes que nada. Que se me olvidaba. Pero bueno, bueno, todo lo que traemos esta semana: la historia de las latas de conserva (la podéis leer de forma interactiva en la sección Con las cosas del comer), el cuento de miedo sobre la chica que flotaba, la página 52 de Estudio 90, otro chiste precioso de Frikismikis, todo lo que querías saber sobre el estornudo, De paso por el mundo, lo que nunca deberías aprender sobre Geografía (que te lo desenseña El Profesor Burro), nueva entrega especial de Oyayubi para colorear… Y siguen dando sus primeros pasos nuestras nuevas secciones, como Minibólidos Eléctricos, una manera de jugar niños y mayores realmente sorprendente y hermosa, y el primer capítulo de Un lujo de viaje, que arranca divertidísimo. Alguna sección se toma un descanso esta semana, pero pronto volveremos, y veremos también más novedades. ¡Queremos ver también tus cuentos y tus tebeos!

Hablando de tebeos, hoy quería recomendaros que le echárais un vistazo a una vieja colección titulada “Joyas literarias juveniles”. Muchos de nosotros, los adultos a los que nos gusta mucho leer, cuando éramos jóvenes nos acercamos por primera vez a la Literatura seria, a la más reconocida de toda la Humanidad, a través de esta colección, que narraba en forma de tebeo esos libros tan importantes pero que todavía eran muy difíciles de comprender para nosotros. Los tebeos no son solo cosa de niños, por supuesto, ni quiere decir que al tener dibujos sea más fácil de comprender; pero en este caso sí, porque todas esas novelas maravillosas, pero algunas veces tan largas y con palabras tan complicadas, estaban adaptadas para ser leídas por jóvenes, y además apoyadas en fantásticos dibujos.



En una sola tarde, los niños de hace varias décadas podíamos leernos enteras, facilmente y tirados en el suelo, mientras disfrutábamos de los dibujos, tres novelas de Julio Verne y otras tres de Emilio Salgari, descubrir a sus personajes y mirar sus aventuras por un agujero. Y como aquí nos gustan mucho los tebeos, los cómics, y también las novelas de aventuras, nos parece que esta es una colección muy recomendable para todas las edades. Yo me he leído casi todos los ejemplares, las alrededor de 270 novelas de la colección, porque estaban todas en mi casa cuando era pequeño. Me gustaban sobre todo las historias de indios y vaqueros, y me fascinaban también especialmente las aventuras de viajes alrededor del mundo, al fondo del mar, a lo alto de las montañas o incluso a través del tiempo. También hay espacio para las historias más románticas, para las más disparatadas, algunas que dan un poco de miedo… Aunque es verdad que los dibujos que os gustan a los jóvenes de ahora son más coloridos y menos formales. Pero si pensáis que no hay nada mejor que el manga más moderno, a lo mejor estáis equivocados. Coged la versión de “Joyas literarias juveniles” de Ivanhoe, por ejemplo, y ya me diréis si no habéis pasado un rato inolvidable.



Por suerte, esta colección se ha vuelto a editar hace poco, y es fácil conseguirla en la mayoría de los kioskos (o pidiéndosela al kioskero), o en cualquier biblioteca de cualquier ciudad, seguramente. Y si ya habéis leído los libros, veréis como estas versiones son tan respetuosas con el original, y etán hechas con tanto cariño, que redescubriréis de nuevo esas historias de una manera amena y de lectura más ágil.



Si alguno no conocíais esta colección, buscadla, o preguntad a vuestros mayores, que os ayuden a localizar estos tebos, porque son una joya, como su propio nombre indica. Y ya no insisto más, que me estoy alargando mucho. Pero contadnos los fans de esta colección, ¿cuáles son vuestros títulos favoritos? ¿Pensáis que es una buena manera de iniciarse en la lectura de los grandes clásicos de la literatura de aventuras?

Me despido ya, recordándoos que mañana domingo es el día de la madre. Que a nadie se le olvide felicitarla, darle un besazo, poner la mesa, fregar los platos o llevar a mamá a 20.000 leguas de viaje submarino, lo que toque. Os dejo con una canción dedicada a ellas:



Comentarios

  1. Mónica [abr 30, 20:21]

    Gracias por recordarnos esta fantástica colección. El otro día, comentando sobre cómics, hablaba yo precisamente de ella con mis compañeros de trabajo. La recuerdo con especial cariño: los domingos, cuando íbamos al kiosco con mi padre, siempre “caía” un ejemplar. Leí muchísimos títulos, pero para mí fueron un descubrimiento “Los últimos días de Pompeya” o “Miguel Strogoff”.
    Me alegro de que vosotros también considereis la colección como una auténtica joya.

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