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Jugadores de Fortuna, por Danda y Nacho MG

En época de crisis, dos jóvenes aficionados a los videojuegos pretenden salir adelante convirtiendo su principal pasatiempo en una forma de ganarse la vida, lo que les lleva a situaciones surrealistas y provocadoras con las que todos los que hemos tenido un mando de consola entre las manos podremos identificarnos. El escritor de esta historia, que veremos cada quince días, es Danda, que tiene un blog particular, y están realizadas por Nacho MG, dibujante aspirante.

Relato #4: Hacker mate

Danda y Nacho MG | 23 abril 2011

Sito estaba jugando a Metal Gear Solid 4 cuando sonó el teléfono. “Ya lo cogeré cuando acabe esta escena”, pensó.

Veinte minutos más tarde, la escena no había acabado y el teléfono seguía sonando. Sito apagó la consola resignado y cogió el teléfono. Era Isa.

- ¿Tan urgente era que no podías mandarme un email?

- ¡No puedo! Alguien me está espiando… – Isa sonaba realmente asustada, así que no se trataba de una broma.

- Pues llama a la policía y que lo detengan.

-No, Sito, no lo entiendes… Es un “hacker” que ha entrado en mi ordenador, ha leído todo mi correo y me está acosando. Ya no puedo ni encender el ordenador, porque sé que ese tipo va a estar ahí.

– Bueno, no pasa nada… Vamos a ir todos juntos a su casa y le vamos a poner las cosas claras para que no vuelva a molestarte.

- Eso va a ser un poco difícil… Por el acento yo diría que está en América del Sur.

- ¡Ah! ¿Entonces has hablado con él?

- ¡Es imposible evitarlo! Ese chiflado me intercepta las videoconferencias e insiste en que quiere que baile para él. He tenido que quitar el cable de la webcam para asegurarme de que no me mira…

- Ay, dios… Tendremos que hacer algo. Ahora mismo aviso a Riqui y nos pasamos por tu casa.

—————————————

Riqui volvió a desenchufar el módem para interrumpir el acceso a internet tras realizar el rastreo.

- No he podido localizar el sitio exacto, pero era cierto… Este tío se conecta desde América.

- O sea, que lo de ir a su casa y curtirle el lomo queda descartado, ¿no? – dijo Sito sin mucha convicción.

- Anda ya, como si tú pudieras hacerle daño a una mosca fuera de un videojuego…

- ¿Quizás aceptaría el reto de dejar en paz a Isa si le gano una partida a algo…?

- ¡Recuerda que es un hacker! Haría trampas y te dejaría con el culo al aire…

- Ah… Pues mira, algo habrá que hacer, y acabo de tener una idea…

—————————————

Isa encendió el portátil y reconectó la webcam. Inmediatamente se abrió una ventana de mensajería instantánea y se inició una videoconferencia por sí sola. En la pantalla apareció la cara sudorosa de un adolescente con unas gruesas gafas que a duras penas disimulaban una mirada penetrante e implacable.

- Sabía que al final cederías.

- Hay… Hay algo en ti que me da mucho miedo… – dijo Isa con sinceridad. Haciendo de tripas corazón, tomó aire y continuó – …pero también me gusta tu determinación.

- Pues claro. Ahora que sé todo de tu vida, en cierta forma es como si me pertenecieras.

- Ah… – Isa contuvo un escalofrío, pero siguió hablando. – Pues claro que te pertenezco. Al final he tenido que aceptar que debo someterme a tus deseos. Querías que… que bailara para ti, ¿no?

- Sí… Aunque ya sabes, estaría bien que lo hicieras… con menos ropa que ahora. Lo entiendes, ¿no?

- ¡Ah! Si no hay más remedio… Pero soy muy tímida… Si eso no te importará que aparte la cámara mientras me la quito, y luego ya empiezo a bailar, ¿vale?

- Me va a costar… pero sé que la espera valdrá la pena.

La cámara pasó a mostrar la pared de la habitación. Charly se frotó las manos impaciente. Internet no tenía secretos para él, y tras acceder sin restricciones a toda la información que el mundo podía ofrecerle, pretendía dar el siguiente paso: acceder a las personas… y someterlas a su voluntad. La cámara seguía enfocando hacia la pared, pero la voz de Isa volvió a oírse.

- Ya estoy lista. ¿Estás listo tú?

- Sí, claro. Ahora baila. Baila para mí.

Empezó a sonar una música sugestiva. La cámara se movió de vuelta a su posición original, pero ya no se veía la habitación. Ahora se veía.. carne… Color carne. Piel humana, muy de cerca. Era más de lo que había esperado. Excitante, muy excitante. Charly pegó la cara contra el monitor. ¡Esto no podía perdérselo!

Pero esa piel tenía… demasiados pelos. Era… era…

¡¡Era el culo de Sito!!

- ¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!

El grito retumbó atravesando digitalmente el océano e hizo chirriar los altavoces del ordenador de Isa hasta prácticamente agrietarlos. Pero también atravesó las paredes de la casa de Charly y llegó a otros oídos. Sito aún no se había apartado de la webcam ni se había subido los pantalones cuando pudo oír perfectamente el siguiente diálogo:

- Charly, ¿qué ocurrió? ¿Te hiciste daño?

- Padre, yo… No entre, no ha ocurrido nada…

- Pero… ¿qué es eso en la pantalla? ¿Eso es…? – se produjo una pausa incómoda – ESO ES UN… ¡¡¡Desgraciado!!! ¡¡Asqueroso, desviado, mal hijo!! ¡Se acabó la internet, se acabó el computer para ti, no más, ¿me oíste? ¡Es la última vez que utilizas esa chatarra para la obra de Satanás!

Sito cortó la videoconferencia. No era necesario oír más.

—————————————

Sito se tomó un largo trago de la Fanta a la que le había invitado Isa como agradecimiento por el favor prestado. Mala idea: no pudo evitar soltar un eructo bastante rotundo. Pero Isa no pareció ofenderse. Estaba demasiado contenta por haberse librado del hacker.

- No puedo creerlo… Pensaba que ya no me iba a librar de ese energúmeno.

- No se le podía ganar con sus propias armas, sino con guerra psicológica… Pero yo creía que eso a vosotras las chicas se os daba bien.

- ¿A “nosotras”? A mí no se me da bien nada, soy un desastre para conseguir que ningún chico haga lo que yo quiera. Normalmente no logro conservar a un tío, ¡y esta vez no fui capaz de librarme de él!

- Ya, ya… – Sito intentó cambiar de tema, esperando que los problemas de autoestima de Isa no empañasen el triunfo conseguido. – Oye, a todo esto… Si no te hubiera ayudado, ¿habrías acabado bailando para él?

- No sé lo que habría acabado haciendo. Pero… ¿por qué lo preguntas?

- Esto… ¿A lo mejor podrías bailar para mí?

La mirada de Isa le traspasó como un arpón ballenero.

- Ah… Je, je, sólo bromeaba, por supuesto…


Comentarios

  1. jose [abr 24, 20:11]

    jajajaja que bueno

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