Pequeño LdN


Con las cosas de comer, por Miguel A. Román

Cocinar no es un juego. Lo que hagamos aquí vamos a comérnoslo; así que mucha atención, disciplina, buen gusto y ganas de trabajar. Cada quince días una historia y una receta que podéis preparar vosotros mismos. A cocinar.
El autor de esta sección participa en Libro de Notas con una sección de cocina y otra de lengua.

Los crepes de Susana.

Miguel A. Román | 22 octubre 2011

Suzanne Reichenberg, baronesa de Bourgoing, llegó a “primera actriz” de la Comedia Francesa (la compañía del teatro nacional de Francia) a principios del siglo XX; un interesante momento para todo el mundo artístico y muy especialmente en París, donde pintores, músicos y todo tipo de artistas estaban dando forma a las corrientes que luego marcaron el arte hasta nuestros días.

Dicen que Suzanne, tras la función diaria, solía acercarse a cenar algo a Le Marivaux, un antiguo local junto al Teatro Nacional de la Ópera Cómica, y allí pedía con frecuencia los crepes que preparaba Monsieur Joseph, el cocinero del local.

A la actriz le encantaba el de sabor a naranja y Mr. Joseph se lo dedicó poniéndolo en la carta como “Crêpe Suzette”, pues Suzette (Susanita) es el diminutivo francés para Suzanne (Susana, claro).

Sin embargo, el cocinero Henry Charpentier, afirmaba que el invento fue suyo, cuando tenía 16 años y era un atolondrado aprendiz en el Café de París, en Montecarlo (Mónaco) y que un día, sin querer, derramó licor de naranja sobre el caramelo de los crepes que preparaban al príncipe Eduardo, heredero del trono británico. Nadie le creyó.

Lo cierto es que antes de todo eso ya existían los crêpes Suzette, y su nombre probablemente se le dio aprovechando alguna de las decenas de operetas francesas que tienen a una Suzette como protagonista.

En cualquier caso, los crepes son una preparación muy antigua y popular en muchos sitios. En Galicia los llaman filloas y frixuelos en Asturias, en Rusia los conocen como blinis, en Alemania son pfannkuchen, pancakes en los países que hablan inglés, panqueques en Sudamérica y en Japón hacen algo parecido que llaman okonomiyaki (o algo así). Bueno, y en mi casa los llamamos “tortitas”, que es menos complicado.

Personal:
– 1 ó 2 Juveniles (más de 12 años)
– 1 adulto

Ingredientes:
Para los crepes
– Un vaso de leche entera
– 150 gr. de harina de trigo “normal”
– 2 cucharadas de azúcar
– 3 huevos
– Sal
– Mantequilla o aceite de oliva para freír.

Para la salsa
– 150 gr de mantequilla
– 100 gr de azúcar
– 1 vaso de zumo de naranja o mandarina

Materiales:
– Batidora o brazo batidor
– Jarra de ½ litro o más grande.
– Espátula larga
– 1 sartén mediana (28 cm)
– 1 Plato llano grande (además de los de servir)

En la batidora mezclamos todos los ingredientes de la masa hasta dejar una crema líquida, homogénea y algo espumosa y la ponemos en una jarra.
Ponemos al fuego medio la sartén mediana con un poquito de mantequilla o aceite y la movemos un poco para que todo el fondo quede untado. Entonces vertemos sobre la sartén más o menos la cuarta parte de la crema y moviendo la sartén en círculos hacemos que se extienda por todo el fondo. Lentamente dejamos que cuaje (más o menos un minuto), antes de darle la vuelta.

Lo cierto es que “darle la vuelta” es el momento complicado del asunto. Los crepes son muy suaves y tienden a quedarse pegados por la parte jugosa. Lo primero será separar la sartén del fuego para que no se nos queme. Después despegamos los bordes del crepe de la sartén con ayuda de una espátula. Con un poco de práctica: levantamos el borde con la espátula, lo cogemos (sí, con los dedos), lo levantamos y llevamos al borde contrario haciendo que se extienda boca abajo. Claro, que hay que tener cuidado de no quemarse con la sartén (el crepe está caliente, pero no quema mucho).

También se puede hacer con la espátula. (Igual el primero no nos queda muy bien, pero se le coge práctica enseguida).

Cuando el crepe está hecho por los dos lados, lo levantamos con la espátula y lo apartamos a un plato llano. Ahora, si no queremos hacerlos “Suzette”, podemos ponerle crema de chocolate, miel, mermelada o cualquier otro relleno y doblarlo por la mitad y luego otra vez, quedando un triángulo (Mati me dirá que eso es “un sector circular”, pero nos entendemos ¿no?), y luego le podemos poner un poco de azúcar glas por encima.

Repetimos hasta que se acabe la masa (debe dar para unos cuatro crepes).

Para hacer crepe Suzette genuino, los doblamos pero sin relleno y preparamos la salsa de naranja:

En la misma sartén, fuego medio, derretimos la mantequilla y añadimos el azúcar, removiendo con una espátula o cuchara de madera hasta que se forme caramelo (queda de color tostado), entonces añadimos el zumo de naranja o mandarina y, sin quitar del fuego, dejamos que se disuelva el caramelo en el zumo.

Tomamos los crepes y los pasamos por la sartén con la salsa, que absorban un poquito, antes de pasarlos al plato de servir. La salsa que sobre la repartimos sobre los crepes y los servimos calentitos.

Un poco complicados, pero deliciosos para merendar ahora que las tardes son más cortas y frías.


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